Blog del Doctor Cabau

Terapia Integral Planificada

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INTELIGENCIA EMOCIONAL: «LA CUENTA CORRIENTE AFECTIVA»

Hoy os voy a presentar una nueva herramienta que suelo enseñar a mis pacientes, y que considero de enorme utilidad para la vida en general. Se trata de la “la cuenta corriente afectiva”.

 
Esta herramienta está diseñada, para poder mantener un adecuado “flujo” de capital afectivo con las personas que realmente nos importan, y de esta manera, aumentar los niveles respectivos de autoestima. Es relativamente fácil de aplicar, pero para poder sacarle el máximo partido, resulta fundamental comprender su mecanismo de acción.
Hay múltiples maneras de definir a las personas y una de ellas, es dividirlas en activas y reactivas. Las personas reactivas, son aquellas que se limitan siempre, a reaccionar frente a las demás personas o acontecimientos de su vida: Si esta persona no me habla, me entristezco. Si me sonríe, soy feliz. Si hace mal día, estoy triste, etc. Son personas que ceden su poder a los otros, y están atrapadas por la creencia básica de “con tal de que me quieran, donde hay que firmar”; dependiendo  excesiva y sumisamente, del entorno y sus circunstancias.
 
Este tipo de personas presentan una autoestima muy disminuida, buscando en los demás lo que no son capaces de darse a sí mismas. Unas veces demandaran aceptación, otras reconocimiento o afecto, pero siempre, su conducta mostrará que sus “depósitos de amor hacia sí mismos”, están completamente vacíos.
 
Esa conducta demandante, les envuelve en un sufrimiento más o menos difuso; pero lo que no suelen percibir, es que paralelamente a ese sufrimiento, se va generando en ellos, un “departamento de resentimiento”. El resentimiento se crea, al obligarse al esfuerzo continúo de responder al deseo del otro, y eso va generando, “tacita a tacita”, el correspondiente resquemor. Resquemor, que suele explotar en el momento más inoportuno; dejándoles confusos, abatidos y culpables, lo que a su vez, vuelve a poner en marcha el mecanismo de sumisión.
 
Por el contrario, las personas activas son aquellas que hacen que las cosas ocurran. Si quieren algo, se focalizan en lo que desean, independientemente del entorno y van a por ello. Nunca ceden su poder a nadie. Se autoabastecen de lo que necesitan y por lo tanto, son ricas en autoestima.
Sabemos que la autoestima es el ingrediente fundamental de la llamada inteligencia emocional. Definimos la inteligencia emocional, como la capacidad para reconocer sentimientos, emociones y estados de ánimo propios y ajenos, y además, poseer la habilidad suficiente para manejarlos.
 
Según esto, la inteligencia emocional, es la suma de la inteligencia intrapersonal (que es aquella que se refiere a la autocomprensión, al acceso a la propia vida emocional, pudiendo discriminar esas emociones y conducirse de acuerdo a ellas), más la inteligencia interpersonal (que se basa en la capacidad de ponerse empáticamente en el lugar del otro, pudiendo relacionarse armónicamente con él). Fue el profesor de Harvard, Howard Gardner, quien en 1983, formuló la teoría de las inteligencias múltiples, entre las que se encuentran estas dos últimas que acabo de mencionar.
 
En nuestro Mundo actual, en general las personas son pobres en autoestima, porque el Sistema y las creencias dominantes, se han encargado de inculcarnos que nuestra felicidad y acomodo, dependen siempre de algo externo a nosotros: llámese belleza, dinero, poder, éxito, etc.
 
Por lo tanto, de manera inexorable cada vez nos alejamos más del “como me siento yo”, para instalarnos en el “como me valoran los demás”. La consecuencia de ese cambio, es que sin darnos cuenta, vamos perdiendo autoestima. 
 
Volviendo al tema que nos ocupa, les pido a los pacientes que hagan una lista de aquellas personas que consideren afectivamente importantes, y con quienes les gustaría generar una red de empatía y solidaridad, que engendrase a su vez, las sinergias necesarias para que todos aumentasen sus niveles de autoestima.
 
Básicamente, se trata de “abrir cuentas corrientes afectivas” con cada una de estas personas y empezar a hacer “ingresos afectivos”. Si por ejemplo, a mi hijo le gusta el baloncesto, le puedo regalar una revista de baloncesto; a un amigo le puedo llamar para preguntarle por su salud, puedo saludar con afecto, regalar sonrisas, etc. Todo ello, me procurará unas “cuentas corrientes afectivas” saneadas.
 
Si en algún momento, me porto mal con alguien, es como si hiciese un “reintegro”, pero como he “ingresado” sistemáticamente en su cuenta, poseo el crédito suficiente para reparar mi acción.
 
Seguramente, todos tenemos algún ex amigo al que le hemos ido retirando nuestro crédito, puesto que además de no ingresar en nuestra cuenta afectiva, no paraba de hacer “reintegros” con su mala conducta hacia nosotros. Al final, como hacen los bancos, no le dimos más crédito y perdió nuestra amistad.
 
Justamente, cuando estaba preparando este post, a través de Alejandra Herrera, me ha llegado este magnifico vídeo de 11 minutos de duración, titulado “Fichas de Póker” . Es de Richard Lavoie, que es un experto reconocido internacionalmente, por su dedicación al tema de las dificultades y problemas de aprendizaje en los niños. Creo que es un buen ejemplo práctico, de todo lo dicho más arriba.
 

2 Comments

  1. Me parece muy interesante y me veo perfectamente reflejada en las personas reactivas, de ahí la mayoría de los fallos de mi vida.

  2. Gracias anónima por escribir y espero que te ayude a corregir los fallos de tu vida

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