En medicina, lo verdaderamente difícil es llegar a un diagnóstico correcto, y en la especialidad de psiquiatría, esto es aún más complicado.
 
Los que seguís el blog, sabéis que yo me dedico a la psicoterapia integral planificada y que la perspectiva médica que defiendo, es la del abordaje integral del paciente es su dimensión biológica, psicológica y social.
 
Hoy quiero reflexionar sobre la faceta biológica en el abordaje de la salud mental. Cada vez es más difícil llegar a un diagnóstico correcto, porque desgraciadamente el diagnóstico sigue basándose en buena medida, en juicios subjetivos del estado de la persona, más que en pruebas objetivas.
 

En psiquiatría, se han categorizado de manera reduccionista y acientífica los problemas de salud mental. Hace muchos años que se creó el MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADISTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES. Se trata del famoso y polémico DSM, cuya próxima versión que será la V, se publicará en el año 2013. Digo que es polémico y que está bajo sospecha, porque no paran de aumentar el número de trastornos mentales que se registran en él; y como le comenté en una entrevista a Miguel Jara, cada vez estamos psiquiatrizando más a la población, y enriqueciendo de paso, a las multinacionales farmacéuticas.
 
El problema de esta categorización, es que se ignoran por completo muchos factores físico-químicos que provocan la enfermedad mental. En un estudio pionero de 1980, se descubrió que el 46 por ciento de las personas a las que se les había diagnosticado algún trastorno psiquiátrico, tenían asociada alguna deficiencia nutricional.
 
Son muy pocos los psiquiatras que hacemos análisis a los pacientes en busca de deficiencias nutricionales, adicciones a estimulantes, desequilibrios hormonales, etc, que por sí mismos pueden provocar síntomas de enfermedad mental. Para mí, es obvio que necesitamos un nuevo enfoque en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales.
 
Por ejemplo, hay un grupo de alteraciones etiquetadas con el nombre genérico de “trastornos de personalidad“. Sin embargo, no hay nada en este término, que sugiera algún desarreglo orgánico o fisiológico, por lo que denominarlo enfermedad mental es muy discutible.
 
Por otro lado, ¿ a cuantos niños se les ha diagnosticado de THDA (trastorno hiperactivo con déficit de atención) de manera equivocada? Sabemos que ese diagnóstico es un “cajón de sastre” que se utiliza para clasificar y tratar a niños que muestran una gran variedad de síntomas y conductas. No se ha podido encontrar ninguna prueba sustancial de que exista una única afección a la que denominar THDA. Algunos son simplemente, niños superdotados que tienen un déficit de estímulos, exacerbados por una mala dieta. Otros pueden sufrir una depresión maníaca (por cierto un diagnóstico que no se aplica en los niños). Lo peor que puede hacerse en todos estos casos, es darles fármacos estimulantes. 
 
Por ejemplo, hay muchos niños que son disléxicos, dispráxicos e incapaces de concentrarse, a menudo debido a una deficiencia de ácidos grasos esenciales. En esos casos, la “solución” nutricional sería bastante fácil.
 
Hoy en día, los problemas de salud mental deberían clasificarse a partir de los síntomas, medidos de manera objetiva (test, análisis físicos y bioquímicos) que ayudasen a determinar si alguno de los numerosos tipos de desequilibrios bioquímicos causan o contribuyen a la alteración de la persona. De esta manera, los diagnósticos se efectuarían basándose en los análisis bioquímicos objetivos y en la evaluación subjetiva de los síntomas por parte de un competente profesional. 
 
En mi experiencia, el tratamiento más efectivo es el que combina el aspecto nutricional unido a una buena psicoterapia. Para ello, el profesional bien formado debe poseer una buena “caja de herramientas“.
 
El doctor Abram Hoffer, un psiquiatra pionero en este enfoque desde los años 50, afirma y demuestra, haber conseguido un 90 por ciento de éxito, en el tratamiento de la esquizofrenia aguda entre los miles de casos por él tratados.  
 
Os dejo una lista de desequilibrios bioquímicos que pueden provocar síntomas de enfermedad mental:
 
•                Desequilibrio de histamina, por exceso o defecto
•                Disglicemia (alteraciones del azúcar en sangre)
•                Intoxicaciones con fármacos y drogas
•                Alergias. En especial al gluten de trigo
•                Exceso o falta de actividad del tiroides
•                Deficiencia de B3/B12/ácido fólico
•                Deficiencia o desequilibrio de ácidos grasos esenciales y prostaglandinas
•                Toxicidad por metales pesados (mercurio, plomo, aluminio, cobre, etc.)
•                Piroluria y porfiria como consecuencia de un déficit de zinc
•                Desequilibrio de serotonina, por exceso o defecto
•                Desequilibrio de dopamina/adrenalina, por exceso o déficit
•                Deficiencia de Acetilcolina
•                Valores altos de homocisteína
•                Exceso de intoxicación causante de inflamación
 
En sucesivos artículos iré hablando de estos desequilibrios, con la intención de que puedan ayudaros a comprender un poco mejor lo que significan estas alteraciones para la salud mental. 
 

Os dejo este vídeo del profesor emérito de psiquiatría Thomas Szasz. Aunque no estoy al cien por cien de acuerdo con él, sí que hay puntos de vista que comparto.