CENTRO DE PSIQUIATRÍA DINÁMICA
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Category: Nutricion

DE LA PSIQUIATRÍA FARMACOLÓGICA A LA PSIQUIATRÍA ORTOMOLECULAR

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Una vez más vuelvo al tema de la psiquiatría farmacológica y sus tremendas limitaciones, tanto en sus planteamientos como en sus resultados.

Lo primero que se nos enseñó como jóvenes psiquiatras, fue a buscar pertinazmente aquellos síntomas a los que se les pudiera agrupar en etiquetas diagnósticas, para así finalmente, prescribir aquellas drogas que supuestamente solucionarían los problemas etiquetados.

Es lo mismo que ocurre en la industria automovilística donde cada vez es mas difícil encontrar un verdadero mecánico, puesto que la mayoría de los así llamados, en realidad son montadores de piezas que han perdido la visión global de su trabajo, contribuyendo inconscientemente al modelo de usar y tirar.
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Protegido: NUTRICION Y SALUD MENTAL: ÁCIDOS GRASOS

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LA DEPRESIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR

Captura de pantalla 2015-11-03 a las 12.26.11Hace muchos años, le oí decir a un viejo catedrático: “… en medicina todo es psicosomático, el resto es veterinaria“. La experiencia me ha demostrado que esta afirmación no puede ser más cierta, y en el caso de la depresión también es así. Todos los profesionales de la salud mental, estamos de acuerdo en que el ser humano es una unidad indivisible mente-cuerpo, pero en demasiadas ocasiones nos olvidamos de ello.

Cuantas veces ignoramos que la nutrición óptima para la mente, no solo mejora el estado de ánimo, sino que da la energía y motivación suficiente, para realizar cambios en la vida de las personas. Conozco muy pocos psiquiatras y psicoterapeutas, que reconozcan que sus resultados mejorarían, si ayudasen a sus pacientes con un plan de puesta a punto de su bioquímica cerebral (ver “El problema del diagnóstico en salud mental“). Continue reading

LA IMPORTANCIA DE LA FLORA INTESTINAL PARA LA SALUD MENTAL

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Como médico psiquiatra, me di cuenta hace muchos años, que un tratamiento nutricional enfocado a regenerar y mantener una buena flora intestinal, era un camino seguro hacia el alivio, y en muchos casos, la curación de múltiples problemas en salud mental.

Hoy en día hay incontestables evidencias científicas y clínicas que apuntan en la dirección de la conexión intestino-cerebro en pacientes con alteraciones en el área de la salud mental. Enfermedades como autismo, déficit de atención con o sin hiperactividad, dispraxia, dislexia, depresión, trastorno maniaco depresivo, trastornos bipolares, trastornos de alimentación (anorexia, bulimia) y esquizofrenia entre otras enfermedades, están muy condicionadas por el estado de la flora intestinal de quien las padece. Continue reading

EL AGUA: NUESTRO FÁRMACO REY

En post anteriores, he hablado de la importancia que tienen para nuestra salud, los aminoacidosfosfolípidos, omega 3 y glucosa. Ahora le toca el turno al más poderoso de los nutrientes.

Siempre he dicho que a pesar de llevar una farmacia en nuestro interior, no somos conscientes de su potencial, y preferimos optar por “soluciones externas”. Pues bien, hoy voy a hablaros de nuestro “fármaco rey”: el agua. 

El agua es absolutamente imprescindible para la vida. Podemos sobrevivir más de cuarenta días sin comer, pero no sin beber. El cuerpo tiene un 75 % de agua al nacer y un 60 % en la edad adulta. El 60 % de esa agua, se encuentra en el interior de las células, y el resto circula en la sangre y baña los tejidos. 

Cada vez me doy más cuenta, que amplios sectores de la población (entre los que incluyo a muchos profesionales), le siguen dando poca importancia al echo de beber agua de forma regular. El cuerpo nos manda una sensación natural de sed cada vez que necesita agua, pero el 75 % de las personas, no responden a esa llamada bebiendo sencilla y llanamente agua, lo que hacen en su lugar, es sustituirla por otras bebidas creyendo que así satisfarán la necesidad del cuerpo.

Seguro que ha vuestro alrededor tenéis personas que se jactan de no probar el agua (el agua es para los peces, dicen), ignorando que la causa fundamental de su malestar (cualquiera que sea), es en gran medida, su avanzado estado de deshidratación. Conviene no olvidar que muchas enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, Alzheimer, cáncer, obesidad, esclerosis múltiple, etc.) vienen precedidas de “años de sequía corporal”.
 
Es cierto que bebidas como el té, café, vino, alcohol, zumos preparados, bebidas energéticas contienen agua, pero no es menos cierto que también contienen cafeína, alcohol, azúcares, aditivos, edulcorantes y otras sustancias químicas que son potentes deshidratadores (no es casualidad que en los países con tradición cafetera, siempre sirvan el café acompañado de una gran jarra de agua).
 
El consumo regular de esas bebidas generará una deshidratación progresiva, que tarde o temprano, desembocará en una crisis de toxicidad al no poder el organismo eliminar los productos de desecho metabólico, y los residuos celulares. Toxicidad que siempre es la antesala de la enfermedad.
 
Cuanto más años viva una persona tomando poca agua y/o muchas bebidas o estimulantes (tabaco, fármacos, etc), más enfermo estará, tenga o no síntomas manifiestos. Las personas que han ido consumiendo sus reservas de agua, lo han hecho a expensas de perder agua del interior de las células (pueden llegar a perder más del 30% de su volumen celular) resintiéndose todas las funciones vitales del organismo. En ese caso, el agua se acumulará en el exterior de la célula, para tratar de diluir los productos tóxicos que allí se depositen. Por ello, las personas empezaran a retener líquidos en piernas, pies, brazos, riñones (con disminución de la micción), etc.
 
Piensa que nuestro cuerpo está constituido por 60 billones de células aproximadamente, que precisan del aporte continuo de nutrientes y oxigeno para efectuar sus funciones metabólicas. Como resultado de semejante actividad, se generan de manera continua grandes cantidades de “basura” celular (desechos y toxinas), que deberán ser eliminados. Para ello es absolutamente imprescindible la presencia de agua y otros nutrientes.
 
Esta situación es especialmente delicada cuando se trata del cerebro. Como sabes, a pesar de que el cerebro tan solo representa el 2 % de nuestra masa corporal total, requiere más del 25 % de la cantidad de sangre que circula por todo el cuerpo. Como trabaja las veinticuatro horas del día, precisa más agua que cualquier otro órgano. 
 
Sabemos que las células cerebrales contienen un 85 % de agua, y que sus necesidades energéticas no se satisfacen solo con la llegada permanente de glucosa, sino que necesitan de la energía “hidroeléctrica” generada, al pasar el agua a través de la ósmosis celular. La escasez de agua en el tejido cerebral, reducirá la energía del cerebro debilitando sus funciones vitales. La consecuencia de esa deshidratación, es una falta de energía que suele manifestarse en forma de estrés, agotamiento, ansiedad e irritabilidad. Todo ello hará que la persona se sienta incapaz de enfrentar su cotidianidad, y como consecuencia sucumbirá a algún tipo de problema emocional.
 
Podemos concluir que la “sequía corporal” es el tipo más grave de estrés que puede sufrir el ser humano; y a la vez, el mas fácil de corregir siempre que se sepa ver. 

En resumen:

  • Necesitamos agua para nutrirnos, desintoxicarnos y poder mantener un metabolismo correcto
  • Se estima que el 75 % de la población sufre deshidratación crónica
  • Un 30 % tiene tan debilitado el mecanismo de la sed que lo confunde con la sensación de hambre (beber un vaso de agua sacia el hambre nocturna en un 90 % de las personas)
  • Beber poca agua es la principal causa de la fatiga diurna
  • Diferentes estudios avalan que beber de 8 a 10 vasos de agua al día alivia significativamente los dolores articulares
  • Una disminución de tan solo el 2 % de agua en el cuerpo puede desencadenar problemas de memoria y concentración
  • Conviene evitar el consumo de agua u otras bebidas almacenadas en botellas de plástico (sobretodo blando). El bisfenol (BPA), es uno de los productos químicos que se producen en mayor cantidad en el mundo, y prácticamente todos tenemos restos de esta sustancia en el cuerpo. Se suelen almacenar en las células grasas y en el tejido conectivo. En la actualidad hay en los océanos más partículas de plástico que de plancton
  • Hay que beber un mínimo de un litro y medio al día, aunque “no se tenga sed”.

A modo de resumen visual, os dejo este pequeño vídeo.

 

 

 

¿CUAL ES TU PROBLEMA? (II) ALERGIA ALIMENTARIA

Sin querer ser catastrofista, sino con el ánimo de avisar y prevenir, quiero llamar la atención sobre el hecho de que estamos rodeados de un entorno tremendamente hostil, que nosotros solitos hemos generado.
 
Desde el prisma de la alimentación, simplemente unas pinceladas:
 
•                    Cada vez son más numerosos los aditivos – conservantes, edulcorantes, espesantes, acidulantes, pesticidas, saborizantes, emulsionantes, colorantes y elementos químicos diversos- que se añaden a los alimentos que ingerimos a diario
 
•                    Los niveles de contaminación medio ambiental crecen en progresión geométrica ( por tierra, mar y aire)
 
•                    El empobrecimiento de nuestro suelo agrícola y la deficiente alimentación animal, tiene una clara incidencia en todos nosotros
 
Por todas estas causas, sufrimos un impacto tóxico brutal, que hace que vayan emergiendo nuevas patologías que hasta hace poco eran impensables. Para los que estéis interesados en estos temas, os recomiendo el libro del periodista de investigación Miguel Jara, la salud que viene.
 
Ante semejante panorama, una vez más, el organismo nos demuestra su sabiduría ancestral al generar un mecanismo de defensa, que si sabemos “leerlo” bien, nos pondrá sobre la pista de que algo anda mal. Los primeros avisos, se suelen presentar en forma de intolerancias alimentarias. No todo el mundo es consciente de ellas, y por lo tanto ignoran que son las causantes de variadas dolencias: problemas gastrointestinales, dolores de cabeza, hinchazones, alteraciones respiratorias, problemas en la piel, etc.
 
Así pues, las reacciones a los alimentos “contaminados”, pueden manifestarse de múltiples maneras, llegando incluso a desarrollar verdaderas alergias.
 
No somos lo que comemos, sino lo que asimilamos. Se han realizado numerosos estudios que confirman que las alergias a determinados alimentos o sustancias químicas, pueden afectar a cualquier sistema corporal, incluido el sistema nervioso central.
 
En el plano mental, las alergias pueden causar síntomas entre los que se incluyen: irritabilidad, confusión, depresión, fatiga, pensamiento lento, dolores de cabeza, trastornos de aprendizaje, ansiedad, etc.
 
Se estima que 2 de cada 10 personas padecen algún tipo de alergia, y en muchos de estos casos lo desconocen. Hay un famoso y convincente estudio a doble ciego, controlado mediante placebo que realizó el doctor Joseph Egger y su equipo con 76 niños hiperactivos, con el fin de averiguar si la dieta contribuía a los trastornos de comportamiento que sufrían. Se demostró, que el 80% de los niños reaccionaron negativamente a los colorantes y conservantes de los alimentos (básicamente a la tetrazina y al ácido benzoico) alterándoles su conducta.
 
Este estudio se probó sobre 48 alimentos diferentes con los siguientes resultados:
 
•                El 64 % era alérgico a la leche de vaca
•                El 59 % al chocolate
•                El 49 % al trigo
•                El 39 % a los huevos
•                Y el 16 % al azúcar
 
Después del cambio en sus dietas, no solo mejoró el comportamiento, sino que la mayoría de los síntomas asociados (dolores de cabeza, ulceras en la boca, rinitis crónica, etc.) también lo hicieron.
 
Cuando escribí sobre los neurotransmisores ya expliqué como gracias a ellos, las células del cerebro se “comunican” entre sí, pero no son las únicas con capacidad de comunicarse de esa manera. El mundo científico ha descubierto que existen numerosas “conversaciones” entre cerebro, sistema nervioso, sistema inmunológico y sistema endocrino. Esto es tan así, que ha surgido una nueva especialidad médica llamada Psico-neuro-inmuno-endocrinología.
 
Con estos nuevos conocimientos se ha confirmado lo que ya sabían los antiguos: que las fronteras entre la mente y el cuerpo son extremadamente borrosas. Una de las “conversaciones” mejor estudiadas es la que establece el cerebro con el intestino a través de las hormonas y los neurotransmisores (conviene recordar que nuestros antepasados médicos hablaban del intestino como del “segundo cerebro”). Con todos estos conocimientos queda muy clara la relación entre alimentos y salud mental.
 
La mayoría de las alergias a los alimentos, se desarrollan como una reacción frente a una determinada proteína del alimento en cuestión. A la cabeza de las alergias alimentarias, se encuentra el trigo, probablemente debido a la gliadina que es uno de los componentes de su proteína básica llamada gluten. La gliadina irrita el intestino, llegando a destruir sus vellosidades y afectando a la digestión.
 
El consumo de demasiados productos fabricados con trigo, no es bueno para nadie. No hay que olvidar que el trigo está manipulado genéticamente y en ese sentido es mucho mejor consumir espelta (trigo no manipulado genéticamente). Por otra parte, está demostrada la conexión entre la alergia al trigo, el autismo y la esquizofrenia.
 
Sabemos que la intolerancia al gluten conduce a la enfermedad celiaca, que siendo genética, a veces no se manifiesta hasta edades avanzadas. Se calcula que en España una de cada 270 personas son celiacas, siendo más frecuente entre las mujeres. Los síntomas, pueden variar entre estreñimientos y diarreas, así como dolor e hinchazón del abdomen e incluso vómitos.
 
La avena contiene mucho menos gluten que el trigo, y además es de un tipo diferente, por eso su intolerancia se presenta con menor frecuencia.
 
En definitiva, cada vez son más los expertos en alergología, que opinan que la hipersensibilidad a los alimentos, es un fenómeno multicausal que implica probablemente una mala nutrición, contaminación, problemas digestivos y sobreexposición a determinados alimentos.
 
Te estarás preguntando, qué hacer ante la duda de si determinados alimentos te sientan bien o no. Puedes hacer dos cosas: En primer lugar, evita estrictamente durante dos semanas los alimentos bajo sospecha, y después los vas introduciendo individualmente de una manera controlada, registrando los síntomas.
 
En segundo lugar y más fiable a mi modo de ver, es que te sometas a un Test de Intolerancia Alimentaria. Desde hace ya bastantes años, yo suelo pedirles a mis pacientes que se lo hagan. En él, se testan los 98 alimentos más comunes que solemos ingerir a diario, para descubrir cuales son los que te causan intolerancias.
 
El test consiste en la extracción de un poco de sangre, para obtener de ella previo centrifugado, el suero sanguíneo donde se mide la cantidad de inmunoglobulinas G presentes. Estas, son las que indican el grado de intolerancia que posees frente a cada alimento en cuestión. Es muy interesante, que si por ejemplo tienes intolerancia al trigo, te facilitan la lista de alimentos que llevan trigo oculto (te asombrarías de la cantidad). Finalmente también entregan la lista completa de todos los alimentos permitidos para ti. 
Os dejo una conferencia de Suzanne Powell, que impartió en el primer congreso sobre alimentación consciente, donde habló de la importancia de una alimentación sana y libre de sustancias tóxicas. Espero que os guste. 
 

NUTRICION Y SALUD MENTAL: FOSFOLÍPIDOS

Hoy os voy a hablar de los fosfolípidos, como otro de los elementos esenciales para el buen funcionamiento mental. Los fosfolípidos son las grasas “inteligentes” de nuestro cerebro. Forman parte de todas las membranas de las células, y son los que ayudan a fabricar la mielina que recubre todos los nervios, aislándolos y favoreciendo que los impulsos nerviosos lleguen sin problemas al cerebro.
 
Entre sus funciones a nivel mental, destacan las siguientes:
 
1.- Mejoran el humor
2.- Aumentan la capacidad de aprendizaje y el rendimiento intelectual
3.- Protegen frente a la pérdida de memoria y el Alzheimer
 
Podéis hacer este pequeño test que os muestro a continuación, y si contestáis positivamente a cinco o más preguntas, es muy probable que no estéis consumiendo la cantidad suficiente de fosfolípidos:
 
•      ¿Comes pescado (especialmente sardinas) menos de una vez a la semana?
•      ¿Tomas menos de tres huevos a la semana?
•      ¿Tomas hígado, soja/tofu o nueces menos de tres veces por semana?
•      ¿Tomas menos de 5 gramos de lecitina al día?
•      ¿Estás perdiendo memoria?
•      ¿Estás buscando a veces algo y se te olvida qué es lo que estabas
        buscando?
•      ¿Te resulta difícil hacer cálculos mentales?
•      ¿Tienes a veces dificultad para poder concentrarte?
•      ¿Tienes tendencia a la depresión?
•      ¿Aprendes con lentitud?
 
Si te faltan fosfolípidos, presta especial atención a lo que sigue y corrige tu nutrición. Sabemos que hay dos tipos de fosfolípidos que son fundamentales para nuestra salud mental: la fosfatidilcolina y la fosfatidilserina. En el área de la investigación, se han hecho múltiples experimentos que han demostrado que la suplementación con estos dos fosfolípidos, aumenta las prestaciones cerebrales a nivel cognitivo.
 
Aunque nuestro cuerpo es capaz de fabricar fosfolípidos, es mucho mejor añadir algunos a la dieta. Las fuentes más ricas en estas sustancias, son los huevos y la casquería. Hoy comemos mucho menos de estos dos alimentos que hace unas décadas.
 
Dentro de las “modas dietéticas”, hace años que se le declaró la guerra a los huevos, debido a los temores de que el colesterol era la principal causa de las enfermedades cardíacas. El colesterol es esencial para tener una buena salud, y el cerebro contiene grandes cantidades, además de que es indispensable para la fabricación de hormonas sexuales (estrógeno, progesterona y testosterona).
 
Cada año, se van recortando las cifras que se “deben tener” de colesterol para considerarlo normal, y así de paso, los laboratorios pueden vender mas estatinas. Tener el colesterol “alto” no es una enfermedad, en todo caso es un factor de riesgo, como puede ser el sobrepeso o la tensión arterial alta. Se han hecho múltiples investigaciones, donde se ha concluido que los huevos no elevan el nivel de colesterol en sangre, ni provocan enfermedades del corazón. Un huevo orgánico rico en Omega 3 es un superalimento, en particular si no lo freímos.
 
Por lo que acabo de explicar, no deja de ser curioso, que mientras la ingesta de fosfolípidos ha disminuido, los problemas de falta de memoria y concentración han aumentado. Por algo será, que los animales situados al frente de la cadena trófica como los leones, lo primero que devoran de sus víctimas, son las vísceras y el cerebro.
 
Sabemos que las grasas esenciales son buenas, y que el tipo de grasa que haya en los huevos depende de lo que coman las gallinas. Si estas, se alimentan con semillas de lino o harina de pescado, sus huevos serán muy ricos en Omega 3. Mientras no se frían, los huevos orgánicos, son un gran alimento para el cerebro y la fuente de fosfatidilcolina más rica de la dieta. 
 
La lecitina es una excelente fuente de fosfolípidos, especialmente si se consume en forma de fosfatidilcolina. La mejor manera de tomarla, es añadir una cucharadita colmada de fosfatidilcolina a los cereales del desayuno. Tiene un efecto añadido, que es el de ayudar a digerir las grasas corporales (por lo tanto, no engorda).
 
La acetilcolina, de la que ya hablamos, es el neurotransmisor de la memoria, y se fabrica a partir de la colina. Por lo tanto, su deficiencia, es la causa más común de la pérdida de memoria. La colina se encuentra en el pescado (especialmente las sardinas), los huevos, soja, cacahuetes y otros frutos secos. La colina también mejora el funcionamiento del hígado.
 
Finalmente, la fosfatidilserina, es una parte esencial de los receptores del cerebro, por lo tanto, es indispensable para ayudar a las células cerebrales a comunicarse entre sí.
 
En conclusión: los fosfolípidos son las moléculas de la memoria. Continuará …

NUTRICION Y SALUD MENTAL: AMINOACIDOS

Siguiendo la serie de Nutrición y Salud Mental, hoy os voy a hablar de otros nutrientes esenciales para nuestro cerebro: los aminoácidos.
 
Como ya expuse en La Nutrición en psicoterapia, los aminoácidos son los “ladrillos” con los que se construyen todas las proteínas de nuestro organismo; siendo estas, el componente básico de la vida. Ellas, son imprescindibles  para la formación de las células y son las encargadas de reparar todos los tejidos de nuestro cuerpo. Así mismo, son el componente principal de las enzimas, y tienen un papel protagonista en todas las funciones de nuestro organismo.
 
Las “palabras” que utiliza el cerebro para enviar mensajes entre las neuronas, son los neurotransmisores, y las “letras” con las que se forman esas palabras, son los aminoácidos.
 
Para poder entender la gran importancia que tienen los aminoácidos en nuestro cerebro, debemos comprender lo que hacen realmente los neurotransmisores en el mismo. Existen cientos de tipos distintos de neurotransmisores en nuestro organismo, pero los que desempeñan un papel más importante en el cerebro son los siguientes:
 
•       La adrenalina, noradrenalina y la dopamina. Son los neurotransmisores estimulantes que nos motivan, alertan, y ayudan a enfrentar el estrés. Se fabrican a partir del aminoácido llamado Tirosina
•       El GABA, contrarresta la acción de los neurotransmisores estimulantes, relajándonos y calmándonos después del estrés. Procede de los aminoácidos Taurina y Glutamina
•       La serotonina, nos mantiene felices y con buen ánimo. Se genera a partir del aminoácido llamado Triptófano
•       La acetilcolina, es la que mantiene despierto al cerebro, mejorando la memoria y la alerta mental
•       Las triptaminas nos mantienen conectados. Por ejemplo, la melatonina nos hace sincronizarnos con el día y la noche y con las estaciones del año. Su precursor es el Triptófano
 
Si cada uno de estos neurotransmisores, dependen para su formación de los diferentes aminoácidos, nos daremos inmediatamente cuenta de la importancia de estos, para nuestro equilibrio mental.
 
Como ya explique, la nutrición ortomolecular se centra en la célula y en su correcta nutrición. Las enfermedades, son producidas por desequilibrios nutricionales celulares, que pueden ser tratados y corregidos con una correcta nutrición celular. Toda célula debe estar bien oxigenada, bien nutrida y limpia de tóxicos.
 
Por lo tanto, numerosos problemas que afectan a la salud mental (disfunciones mentales y trastornos del pensamiento), pueden resolverse con una profunda desintoxicación neuronal y con una dieta rica en nutrientes; especialmente en aminoácidos, que el cerebro necesita para su correcto funcionamiento.
 
La deficiencia en aminoácidos es bastante habitual y cuando eso ocurre, la persona puede ser víctima de depresión, apatía, falta de concentración, agotamiento, mala memoria, incapacidad para relajarse y ausencia de motivación entre otras alteraciones.
 
Actualmente con la Cromatografía Líquida de alta resolución (HPLC), se puede saber cuales son las deficiencias nutricionales del cerebro, que han podido llevar a enfermar a un determinado paciente. Con este análisis de aminoácidos libres en plasma, se logra cuantificar 39 aminoácidos fisiológicos que circulan por la sangre, y que no proceden de la ruptura de proteínas.
 
Gracias al Dr. Javier Aizpiri, que dirige el Servicio de Medicina Psico-orgánica de Bilbao, aprendí a interpretar estos análisis, que son tan beneficiosos para el abordaje de múltiples patologías cerebrales. La formación del Dr. Aizpiri es “higienista” y por lo tanto conoce mejor que nadie la importancia del sol, el aire, el agua, la nutrición, la ausencia de tóxicos y el ejercicio, para una correcta y natural recuperación de todo ser humano. Comparto con él, esta pasión por la Medicina Natural que hace mayor hincapié en potenciar la salud, que en luchar contra la enfermedad. Procuro utilizar, al igual que él, un mínimo de psicofármacos, puesto que son sustancias químicas ajenas al organismo y que actúan sobre la transmisión neuronal.
 
Fue al Dr. Aizpiri a quién le oí decir, como buen agricultor que es, que cuando un árbol enfermaba, había que podar, abonar y ponerle al sol. Si hablamos de seres humanos, esto se traduce en que debemos limpiarles de tóxicos (podarles), nutrirles bien (abonarles) y darles el tiempo necesario para su recuperación (ponerles al sol).
 
El metabolismo de las personas, necesita tiempo para recuperarse, y en el caso del cerebro el ritmo de recuperación es de 2 gramos diarios. Si el peso medio de un cerebro humano es de 1500 gramos, necesitaremos 2 años aproximadamente, para recuperarlo en gran parte.
 
Volviendo al tema de los aminoácidos, sabemos que existen dos tipos: los esenciales, que se llaman así porque el organismo no los produce (triptófano, metionina, fenilalanina, treonina, valina, leucina, isoleucina y lisina) y por lo tanto, solo se pueden adquirir a través de la dieta. A los que sí puede producir el organismo, se les llama no esenciales, pero hay que tener en cuenta que son igual de importantes.
 
Los aminoácidos que causan mayores problemas al sistema nervioso central, son el Triptófano, la Fenilalanina y la Metionina. En la mayoría de las personas deprimidas, hay un déficit de Triptófano, provocado por una mala nutrición o agotamiento cerebral. En ocasiones, el Triptófano aparece muy elevado y eso es debido a que el paciente está tomando demasiados antidepresivos que hay que retirar. Si tenemos el triptófano bien y damos antidepresivos, estos no harán nada.
 
Si nos falta la Fenilalanina, es que tenemos los Omegas muy bajos, y eso hará que estemos muy agotados y peor por las tardes. Su administración hará que mejore la depresión, la memoria y la esquizofrenia.
 
La Metionina forma parte de todas las proteínas y hace funcionar al hígado. Es el gran metilador del organismo. Los marcadores de la depresión son el Triptófano, la Fenilalanina y la Metionina bajos.
 
El marcador de la ansiedad es la Cisteína aumentada, y esta será crónica, cuando la Cisteína, la Tirosina y el Ácido Aminobutírico estén elevados.
 
El desequilibrio funcional cognitivo se dará cuando la Fosfoetanolamina, la Fosfoserina y la Taurina estén bajas.
 
El ácido glutámico (aminoácido no esencial), es la “gasolina” de nuestro cerebro. Si está bajo, perderemos memoria y estaremos cansados, y si está alto, nos sentiremos muy excitables. La Treonina (aminoácido esencial) es indispensable para combatir el estrés.
 
Como resumen de lo anterior hay que concluir que las proteínas son fundamentales, por lo que hay que consumirlas todos los días en cantidad y calidad suficiente. Cuando un alimento contiene proteínas con todos los aminoácidos esenciales, se dice que esta es de alta o de buena calidad. La clara de huevo (muy consumida por los culturistas) es la proteína de mayor valor biológico que existe, y es la que se toma como referencia, para medir el valor biológico de las otras proteínas. En gimnasios y lugares especializados, se venden packs de claras de huevo.
 
Se pueden combinar (sin tener que hacerlo al mismo tiempo), las proteínas de legumbres con proteínas de cereales para conseguir todos los aminoácidos esenciales en nuestra nutrición diaria. Algunos de los alimentos con todos los aminoácidos esenciales son: la carne, los huevos, los lácteos y algunos cereales como la espelta, la soja y la quinoa.
 
Otras combinaciones de alimentos que suman los aminoácidos esenciales son: garbanzos y avena, trigo y habichuelas, maíz y lentejas, arroz y cacahuetes, etc. En definitiva, legumbres y cereales ingeridos diariamente, pero sin necesidad de que sea en la misma comida.
 

Os dejo este breve documental sobre los neurotransmisores.

LA IMPORTANCIA DE LA NUTRICIÓN EN PSICOTERAPIA

gordosAnte el título de este artículo, la primera pregunta que seguramente os estaréis haciendo más de uno es: ¿Qué demonios hace un psiquiatra hablando de nutrición? Sé que no es muy habitual que un profesional de la psiquiatría, no solo se interese por este tema, sino que además, lo utilice todos los días en su práctica clínica. 
 
Soy un verdadero entusiasta de la prevención en todos los ámbitos de la vida y en ese sentido, tengo que decir, que mientras que la medicina actual es fantástica para todo lo “agudo” (te operan o te trasplantan de cualquier cosa), deja mucho que desear en el terreno de lo “preventivo” (las medicinas naturales nos dan mil vueltas). A mis colegas cirujanos, muchas veces les digo medio en broma, que la cirugía es el fracaso de la medicina, porque cuando uno tiene que pasar por el quirófano, en general es que ya “nos hemos pasado siete pueblos”.

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